Avería_turbo_autopista

Los motores turboalimentados cada vez son más comunes. Por eso es importante que conozcas los trucos para no romper el turbo de tu coche, porque si los aplicas prolongarás la vida de este elemento y reducirás de esta forma las probabilidades de sufrir una costosa avería. Hoy queremos hablarte de lo que puede destrozar el turbo de tu coche al viajar por autopista, algo que es muy sencillo de evitar pero que muy poca gente hace.

Al viajar por vías rápidas, especialmente si vas muy cargado o circulas por zonas con pendientes pronunciadas, la mecánica y sus diferentes componentes se someten a un gran esfuerzo. Y eso en los motores térmicos se traduce en más calor, una elevada temperatura que puede ser el gran enemigo del turbo si no tomas unas sencillas precauciones. La clave del problema está en el aceite que lubrica al mismo, que al parar el motor cuando este está muy caliente, puede acabar por carbonizarse y alterar así su funcionamiento. En casos extremos, puede provocar que se rompa y eso es algo que nadie quiere, pues es una de las averías más costosas.

Además, llegado el caso, la reparación del turbo requiere de verdaderos especialistas y por eso recomendamos acudir a un taller con personal cualificado. En Midauto, taller de confianza de nuestros clientes durante generaciones, contamos con expertos que reparan este tipo de averías y cualquier intervención a realizar en el vehículo ya que ofrecemos mecánica integral del automóvil.

Evitar que esto suceda es muy sencillo: es suficiente con que le des un ‘respiro’ al motor para que pueda refrigerarse y rebajar la temperatura de los diferentes componentes y fluidos. Esto lo puedes hacer de dos formas. La primera y más extendida es la de esperar un poco antes de apagar el motor tras viajar por autopista, dejando que funcione al ralentí durante unos segundos o minutos hasta que reduzca su temperatura. La contrapartida de hacer esto es que estarás contaminando y gastando combustible innecesariamente al tener el motor en marcha mientras estás detenido.

Por eso preferimos el segundo método, que consiste en aliviar la carga del motor unos kilómetros antes de llegar a tu destino. Es decir, si sabes que quedan pocos minutos para que pares, bastaría con reducir el ritmo en los instantes previos de forma que el propulsor y el turbo puedan refrigerarse de la forma más eficiente posible y todo mientras continúas avanzando. Esta técnica se utiliza para enfriar el coche cuando estás en un circuito, especialmente por los frenos, pero es igualmente válida para una conducción en la que exijas mucho al motor.

 

Fuente: autobild.es

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